El mate, símbolo indiscutido de la identidad argentina, tiene su espacio de preservación y difusión en el Museo del Mate, un proyecto impulsado por Alberto Plaza, apasionado coleccionista que logró convertir una afición personal en una propuesta cultural de alcance nacional e internacional.
En diálogo con Radio 3 Continental, Plaza relató que la colección comenzó hace 16 años con apenas 400 mates y hoy supera las 10.000 piezas, reunidas a lo largo de viajes por distintos pueblos del país. “En cada lugar donde paro busco antigüedades, siempre aparece algún mate con historia”, explicó.
El museo cuenta actualmente con una sede en Sierra de la Ventana, ubicada en José Hernández 108, y otra en pleno centro porteño, en Avenida de Mayo 853, un entorno emblemático que comparte cuadra con el Café Tortoni y el Museo del Tango. Allí, el público puede recorrer la historia del mate a través de piezas únicas como el mate higiénico, el mate silbador o el denominado “mate de la patria”, entre muchos otros.
Además de la muestra permanente, el museo ofrece experiencias culturales que incluyen degustaciones, música en vivo, tango y folclore, con una fuerte presencia de turismo nacional e internacional. También se realizan trabajos de personalización de mates, grabados en madera o metal, que los visitantes pueden llevar como recuerdo.
Durante la entrevista, Plaza adelantó que Soledad Pastorutti será la madrina del Museo del Mate, y que en los próximos meses visitará el espacio para dejar una pieza especial que formará parte de la colección.
Por otro lado, anunció que el museo de Sierra de la Ventana se mudará próximamente al Gran Hotel, el primer hotel histórico de la localidad, lo que permitirá ampliar las actividades culturales y recreativas. Asimismo, reveló que ya existen proyectos para llevar el Museo del Mate a Uruguay, España e incluso China, con el objetivo de difundir esta tradición argentina en el mundo.
“Desde Sierra de la Ventana llevamos el mate a todo el país, y ahora queremos llevarlo al mundo”, resumió Plaza, destacando el valor cultural y social de una bebida que trasciende generaciones y fronteras.








