Las movidas políticas en el seno del Frente para la Victoria no cesan, a veces de modo subterráneo y otras a plena luz del día.
Los máximos (y también mínimos) exponentes del peronismo kirchnerista se trenzan en diálogos no siempre amistosos ni conducentes pero que, como define al movimiento, buscan de todas formas retener y también aumentar la cuota del poder en el Concejo Deliberante.
Según un connotado informante, asoma en el horizonte un acuerdo tácito para obturar la presencia del excandidato a intendente y también exconcejal Martín Goizueta, conductor de La Eva. ¿El motivo? Algunas conductas consideradas individualistas y cierto desdén que le dedicarían algunas agrupaciones satélite por su desempeño legislativo.
Esta situación le baja sistemáticamente la cotización a la concejal Graciela Callegari, a quien le reconocen pericia política más no su cercanía con el sector cuestionado. De esta forma, los hipotéticos lugares en la lista serían lejanos a los considerados atractivos.
En tanto, y tal como fue confirmado por la presidenta Norma Gaído el 6 de abril pasado, un sector de La Cámpora fumó la pipa de la paz con el diputado Carlos «Cuto» Moreno. La relación, teñida de recelos y tirantez, parece haber entrado en una fase relajada al menos con el sector de la agrupación juvenil que comanda Martín Garrido.
En la misma entrevista, la líder del espacio sonó profética al evidenciar que «la ambición del Consejo partidario es unirnos». ¿Será?.








