El ingeniero agrónomo Rubén Caro evaluó la situación actual de los campos tras las importantes lluvias registradas en las últimas semanas. “En general, las zonas altas están muy bien. Veníamos de tres años de déficit hídrico y hoy tenemos muy buenos milimetrajes, lo que posiciona muy bien a los cultivos de fina”, señaló.
Sin embargo, advirtió que en algunos bajos o suelos con tosca cercana pueden presentarse problemas de salinidad, y remarcó la necesidad de monitorear la evolución del clima. “Aún falta ver cómo se comportan los vientos y las temperaturas en los próximos 30 o 40 días”, agregó.
Consultado sobre la situación de los lotes, Caro mencionó un fenómeno preocupante: “Con tanta lluvia, los suelos pierden estructura y, si además se trabaja en exceso con rastra de discos, quedan muy desnudos. Con los vientos fuertes como los de estos días, se vuela la mejor tierra”.
Otro punto central del análisis fue la resistencia creciente de las malezas. “Los herbicidas funcionan, pero al usar siempre los mismos principios activos, pierden eficacia. Por eso hay que combinar herramientas: rotaciones de cultivos, laboreos puntuales y cultivos de cobertura”, explicó.
En cuanto a la superficie de siembra, Caro indicó que se mantiene estable: “La fina se conserva, pero ha crecido bastante el maíz por su mejor rentabilidad”. También destacó la importancia del sistema mixto —agrícola y ganadero— como estrategia sustentable.
Mirando hacia adelante, el ingeniero estimó que “para mantener los buenos potenciales de rinde sería ideal recibir entre 150 y 170 milímetros más de lluvia hasta la cosecha”, y pidió cautela frente a los posibles efectos de vientos intensos o heladas tardías.
“Ojalá tengamos la mejor de las cosechas. Un buen año de granos se refleja en toda la zona”, concluyó.








