Con más oficio que técnica, Quilmes gritó campeón tras ganarle 2 a 0 a Huracán y cortó una racha de 17 años sin coronarse en la máxima categoría.
Con dos goles de Luis «Vizcacha» Aramendi en el primer tiempo, los dirigidos por Omar Espinal se llevaron la primera fase del año en el estadio de Boca Juniors.
El primer tiempo fue el momento en donde el Cervecero sacó la diferencia, lo que representó un mazazo anímico para los de Leo Gómez, quienes poco hicieron para revertir lo que hasta el momento era un resultado abierto.
Incluso estuvo a un paso de ampliar la victoria cuando un frentazo de Gastón «Fachita» Di Croce, consagrado ídolo del bicolor, se estrelló contra el travesaño.
En el complemento, y con un evidente repliegue táctico del ganador, Huracán acusó el desgaste aunque ensayó un tibio despliegue con pelota al piso, en contraposición al desorden que demostró su rival.
Sin embargo, y coomo el fútbol es la dinámica de lo impensado, el vencedor fue quien convirtió los dos goles y no permitió tantos en valla propia. Pocas veces el arquero Luengo transpiró la 1: no obstante, tuvo intervenciones esporádicas que tranquilizaron a sus compañeros.
El final fue pura algarabía y un desatado festejo de quien hizo las veces de local. Punto en contra, el festejo contra la hinchada del histórico rival, que motivó al irracional arrojo de piedras y bobinas de papel pero que no derivó en mayores consecuencias.







