Lucrecia Virginia Conde, la mujer que convivió con un misil durante dos días, fue amenazada de muerte y las autoridades no le creyeron cuando denunció la existencia del artefacto explosivo.
El caso se conoció ayer, tras la detonación del proyectil de unos sesenta centímetros de alto realizada ayer por la Brigada de Explosivos de Bahía Blanca. El misil fue retirado de la base militar Azopardo de la localidad de Azul, en donde la pareja de Conde se desempeñaba como soldador.
En una visita a Radio 3, la letrada Daiana Larsen especificó que existían denuncias previas hacia el agresor y que en ciertas oportunidades faltaban cosas en la vivienda que ambos compartían en Sargento Cabral al 900.
«Ese elemento llega por intermedio de la pareja. Mi clienta se vio sorprendida porque bajaron un misil y después la Policía se sorprendió cuando lo vieron. Previamente, dio aviso a las autoridades y no le creyeron, diciendo que podría ser una réplica o adorno aunque no lo era. Mi defendida fue amenazada de muerte», relató.





