Octavio Vignolo, padre del corazón de un niño de tres años conocido como Titi y que fuera arrancado de su hogar adoptivo, unió los 158 kilómetros que separan Balcarce y General Guido para reclamar su restitución.
Vignolo, junto a su esposa Victoria Balda, luchan por recuperar la tenencia del niño al que rescataron, criaron, educaron y con quien convivieron casi dos años. El niño provenía del Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, a donde había llegado desde Villa Gesell en grave estado debido a maltratos físicos provocados por su madre biológica.
Luego de ese período, y por decisión de la jueza de Familia de Dolores, Verónica Polchowski, Titi pasó a ser adoptado por una nueva familia conocida de la magistrada
En comunicación con Vivamos la Aventura, de FM 105, Vignolo relató que la Justicia les impuso una restricción de acercamiento el 28 de abril de 2015 y que ello motivó la decisión.
«Después de apelar y al encontrar un no en la Cámara de Apelaciones decido correr para unir estas dos ciudades, Balcarce y donde él está ahora, para que nos permitan verlos. Lo único que hicimos fue amarlo con todo el corazón y no nos dieron un argumento para imponernos esa restricción», focalizó.
Tras remarcar que aguardan con esperanza un cambio de actitud en los tribunales, Vignolo exhortó a que la Justicia impida nuevos casos similares a futuro.
«La jueza nos prometió que ese acercamiento iba a existir y no entendemos porqué ella misma tomó una determinación tan dura para Titi; cómo se estaban pisoteando sus derechos y no se estaba teniendo en cuenta el vínculo», explicó.





