En los últimos días se sucedieron diversos rumores sobre una eventual fractura en el seno de la bancada kirchnerista, en sintonía con la ruptura que evidencia el sello justicialista a nivel nacional.
La versión indica que uno de los focos de conflicto es la vehemencia del concejal Martín Garrido, a quien retratan como «muy jugado» a la hora de exponer las problemáticas y en ocasiones de manera inconsulta con sus compañeros.
«Se corta solo y va con todo, pero la gente no tiene ganas de escuchar eso: tenemos quilombos por todas partes», sinceró brutalmente un encumbrado peronista que, como buen «compañero», aguarda el reacomodamiento de figuras de peso como Miguel Pichetto o Florencio Randazzo para asumir una postura.
Ayer fue sintomático el malestar por el fuerte cruce entre el referente camporista y la bancada renovadora, que incluyó amenazas de judicializar una afirmación de connivencia entre supuestos familiares de ediles y empresarios.
En tanto, las negociaciones para unificar al justicialismo local no avanzarían debido a la intransigencia de las partes. Como en toda interna peronista, la conducción del partido genera los roces más evidentes.
¿Villalba por Moreno?
Por otra parte, y aún sin confirmar, la misma fuente no descartó que eventualmente José Villalba asuma en lugar de la edil Mercedes Moreno ante un pedido de licencia. El letrado ocupó el tercer puesto en la lista en las elecciones pasadas.








