La Dirección de Bromatología y el Círculo de Veterinarios trabajan en un proyecto de identificación canina, que se implementará en los próximos meses.
El mismo está compuesto de un chip, del tamaño de un grano de arroz, que se inserta entre las dos orejas del animal. No es dolorosa y se coloca en 30 segundos.
«Se hará en todas las veterinarias: la ventaja es que el chip es un instrumento legal para demostrar la relación entre el perro y su dueño. Hemos visto que hay mucho robo de perros de raza y terminan siendo maltratados, porque son robados con fines de reproducción», explicó la titular Lucía Gardey a Radio 3.








