Luego de la álgida jornada de ayer, que debió ser suspendida por la irrupción de un grupo de vecinos que protestaron por temas vinculados a la electricidad, el Concejo Deliberante culminó la truncada sesión.
Con cuestiones de Orense, como luminarias, entoscado y obras en el geriátrico, las bancadas apuntalaron también el pedido de arreglo del ecógrafo instalado en el Hospital Juan Abad de Claromecó.
Asimismo, acompañaron el pedido de incorporación del distrito como «zona fría» presentado por el Frente Renovador para esquivar los aumentos de gas.
El massista Matías Fhurer ponderó la moción en torno a que «mejorará la calidad de vida y con tarifas inclusivas» mientras que el vecinalista Guillermo Salim la encomió tras valorar las gestiones realizadas en el ámbito provincial.
Párrafo aparte mereció el pedido por el estado de la barredora municipal (bautizada Matilde), que aglutinó el visto bueno del FpV y Cambiemos.
«A Matilde no la ve nadie. Solicitamos que se arbitren los medios para saber del funcionamiento, porque hay poco trabajado de barrido y limpieza», destacó el macrista Horacio Espeluse mientras que la kirchnerista Graciela Callegari mocionó para saber la situación aunque con matices.
Ayer, entre muchas chicanas y pocos consensos
Tras aprobar la creación de una Mesa Intersectorial femenina, el vecinalismo rechazó ayer transferir, con el voto doble de la presidencia, parte del Fondo de Financiamiento Educativo para limpieza de tanques de agua y transporte escolar.
En una debatida jornada, generó controversia al tratar el pedido para incluir entidades de bien público en la tarifa social de luz encabezada por el kirchnerista Martín Garrido.
El macrista Horacio Espeluse refirió que se encuentran trabajando sobre «un país fundido» y que se dificultaría de todos modos abonar el servicio en otras condiciones.
«Hay un país que necesita salir adelante; también puede haber errores. Pero hay que analizar bien la situación, porque hay 8000 beneficiarios en vez de 1000 como antes», destacó tras lo cual el massista Julio Federico chicaneó con que «debería caminar un poco por los barrios para ver a cuánta gente le llegó $ 1200 y no lo puede pagar».
«Dejemos de hablar de cuestiones laterales», fustigó la kirchnerista Graciela Callegari y subrayó que «es extraño decir que el país está fundido cuando lo están vendiendo para endeudarse; hay una gran confusión política, mientras que cunde la desesperación y la angustia».
En tanto, el vecinalista Guillermo Salim acompañó, rememoró el anterior cuadro tarifario y encomió que se abordaba la real situación económica de quien solicitaba el subsidio.
«Se han generado situaciones dispares e inequidades y no se cumple para lo que fue ideado. Este cambio de forma ha dejado de estar en manos municipales, lo que lamentamos, e insistiremos en un sistema personalizado», ponderó.
Debate sin Fondo
Con la oposición del oficialismo, se desaprobó el proyecto del FpV referido al Fondo de Financiamiento Educativo y con el sorpresivo voto doble negativo del presidente del cuerpo, Luis Aramberri.
En tanto, Callegari explicitó que si bien las partidas provinciales no son suficientes y el Consejo Escolar trabaja en el tema, el Municipio no invierte en tiempo y forma.
«El problema existe y es justo decir que el Fondo, que es una coparticipación, le envió en 2015 $ 21 millones y la suma para limpiar los tanques no asciende a los $ 100.000», remarcó tras precisar que «hay $ 12 millones que aparecen como sueldos y sólo un 30% a cosas que tienen que ver».
En tanto, el massista Sergio Soulé y la macrista Laura Aprile coincidieron en acompañar la iniciativa. «Queremos saber en qué y cómo se gasta: ¿el Fondo fue creado para hacer una pista de skate? Ese es el eje de la discusión», ofició el primero.
En tanto, la vecinalista Marta Pellegrini consideró que «no sólo se atienden obras con el Fondo» y se «realizaron gestiones para que se tenga un tratamiento integral».
Cercos en plazas, resistido
En tanto, y con la oposición del peronismo por considerarla «restrictiva», se aprobó por mayoría la donación de cercos perimetrales que se colocarán en el sector de juegos de la Plaza Italia.
«No estamos de acuerdo en cerrar los espacios públicos», planteó el kirchnerista Augusto De Benedetto al tiempo que su compañero Martín Garrido consideró que «si la cuestión es por seguridad, habrá que reveer las medidas; y si es por las mascotas, intensificar las campañas de adopción. No está bien enrejar las plazas», añadió.
Paso siguiente, el massista Sergio Soulé observó cuestiones similares. «La obligación es cuidar y no alambrar: ahí le coartaríamos la libertad a la gente. Nos parece desacertado», focalizó.
Caso contrario lo brindó Espeluse. «Es razonable y de sentido común por lo que ensucian y rompen los animales, por ende se hacen mayores gastos en limpieza. También puede ayudar a los chicos y el control de los padres «, argumentó.
Fuera casillas, adentro la polémica
Por otra parte, y con la negativa del massismo, se aprobó por mayoría la prohibición del estacionamiento de casillas en el camino costero. Este proyecto ya había sido tratado con una fuerte controversia.
«El que va a Claromecó es porque no tiene otros recursos como ir a Miami: están los campings, pero pagos. Hay que tener sensibilidad», fogoneó Soulé tras criticar que el oficialismo cambió de opinión con respecto al mismo tema.
Nuevamente Espeluse acompañó la moción aunque pidió que «la ordenanza se aplique, porque algunas ordenanzas no se hacen cumplir como corresponde» mientras que De Benedetto asumió la defensa del proyecto en torno a que «se reordena el tránsito» y está a tono con otras a nivel provincial.








