Esta mañana, el Tribunal Oral Criminal condenó a cadena perpetua a Daniel Zúñiga por encontrarlo culpable del crimen de su pareja, Daniela Torres.
El veredicto se correspondió con lo solicitado por la fiscal Verónica Vidal, quien comprobó que existió «homicidio triplemente agravado por el vínculo» en octubre de 2013. La funcionaria acreditó que Zúñiga le propinó a su pareja más de 100 lesiones, que existió «dolo y ensañamiento» y que el propio inculpado habló de «haberse mandado una macana».
Por otra parte, el tribunal condenó también al hermano del inculpado, Manuel; su padre, también Manuel y su nuera, Mirna Quanto, a quienes les corresponde 8, 7 y 6 años de prisión respectivamente por impedir la atención médica de Torres.
La causa hacia ellos fue caratulada como «abandono de persona agravado por resultado de muerte» y el jurado estuvo integrado por Carlos Mazzini, Fabiana Brandolín y Gabriel Giuliani.
Satisfacción y dolor, las sensaciones
En diálogo con los medios, Vidal remarcó que la sentencia deberá quedar firme para que los últimos tres condenados comiencen a purgar su pena.
«Esto muy conforme y esperemos que no vuelva a pasar: lo importante es que no quedó impune y la violencia de género es un mal terrible que provoca mucho daño en quien lo sufre y en la sociedad», subrayó.
En tanto la madre de Torres, Daniela Abraham, agradeció entre lágrimas el veredicto pero indicó que le hubiese gustado ver cara a cara a su exyerno.
«Estoy contenta porque él va a estar preso, pero amargada porque a mi hija no la tengo. No lo esperaba, pero ahora se puede creer un poquito en la Justicia», analizó tras pedir que «quiero ver a todos presos».
Privación de la libertad y golpes
Daniela Torres falleció en el Pirovano como consecuencia de vejámenes aparentemente perpetrados por su pareja en una vivienda de Liniers al 1400.
El caso motivó una resonante marcha por el centro de la ciudad tras conocerse que estuvo cautiva en la vivienda previo a recibir atención médica.







