Como cada fin de semana o en este caso feriado, la gente de la región llega a las playas con sus perros haciendo caso omiso a la ordenanza municipal y la carteleria que se encuentra en cada bajada. Los turistas que llegan desde diversos puntos del país observan como las personas que mas tendrían que cuidar y educar, molestan con sus mascotas al resto, como así también ingieren alcohol y descartan pañales en la arena. cabe aclarar que a pocos metros existen recipientes para residuos.
Por suerte, por cada mal educado o enseñado hay diez que si lo son, estos últimos colaboran juntando los desperdicios inclusive los envases vacíos. Viendo este panorama el municipio tendrá mucho trabajo, o solo será espectador de lujo con cada guardavida, que precisamente no esta para esta labor, ya bastante tienen con los bañistas que no hacen caso y los que se internan en el mar con tablas en la zona de baño.
Parece ser que es tire y pegue, que cada uno hace lo que quiere, total este es el país de la impunidad, todos lo sabemos. Hoy puedo recordar a un prestador de servicio de playa, que una vez dijo en una nota periodística sobre los animales, «por mi pueden bajar con un elefante, mientras no moleste, yo le doy galletitas».
A la distancia y viendo este panorama quedó preso de sus palabras.





