El malestar social en Francia recrudeció este jueves con una nueva jornada de huelgas y movilizaciones masivas impulsadas por sindicatos, organizaciones sociales y estudiantes. Las protestas, que combinan demandas salariales, reclamos por el poder adquisitivo y exigencias de mayores recursos para la educación, han vuelto a poner en jaque al Ejecutivo.
Desde las primeras horas del día, decenas de colegios secundarios amanecieron bloqueados por estudiantes que exigen mejores condiciones de estudio y una mayor inversión en el sector. Mientras que el Ministerio de Educación cifró los centros afectados en un sector minoritario, los sindicatos estudiantiles elevaron considerablemente el impacto de la medida en todo el territorio nacional. La tensión en los alrededores de los institutos derivó en algunos puntos en forcejeos e incidentes aislados con las fuerzas de seguridad.
La convocatoria de este jueves reúne además a empleados públicos, jubilados y diversos sectores sindicales que denuncian el impacto de la inflación y las políticas de ajuste en los presupuestos estatales. Ante la amenaza de disturbios similares a los registrados en jornadas previas —marcadas por episodios de violencia y destrozos—, el Ministerio del Interior dispuso un operativo policial de gran envergadura, con restricciones a la circulación en zonas céntricas y advertencias de firmeza ante cualquier alteración del orden público.
El conflicto social promete escalar en los próximos días con la incorporación de nuevos sectores y convocatorias previstas para el fin de semana por parte de agrupaciones como los «chalecos amarillos», en un contexto de creciente presión sobre el gobierno.
Fuente: TN
Fotografía: REUTERS





