El tablero parlamentario entra en una fase de fina orfebrería política. Luego de propinar un golpe de mano en la Cámara de Diputados con las medias sanciones para la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el régimen de Inocencia Fiscal II, el Poder Ejecutivo nacional ha resuelto concentrar el volumen de su artillería legislativa en el Senado, territorio donde hasta ahora se configuraba el principal embudo para las pretensiones del oficialismo.
Bajo la estricta conducción de la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, la Casa Rosada ha diagramado un giro táctico sustancial: abandonar las megasesiones de temarios abigarrados —formato predominantemente utilizado por Martín Menem en la Cámara baja— para adoptar un esquema de convocatorias temáticas, aisladas y escalonadas. El diagnóstico en Balcarce 50 es tajante: en un recinto signado por mayorías volátiles y la creciente autonomía de los bloques provinciales, acumular proyectos en un solo debate diluye los apoyos e incrementa el riesgo de contagio ante cualquier foco de conflicto puntual.
Septiembre: el desembarco del «Super-RIGI»
El cronograma oficialista ya tiene marcadas sus coordenadas inmediatas. Tras una jornada destinada a destrabar una sensible nómina de pliegos judiciales y acuerdos internacionales —como antesala institucional—, el mes de septiembre iniciará con la gran apuesta del Ejecutivo: el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en su versión ampliada (Super-RIGI).
El proyecto, que busca otorgar garantías y beneficios impositivos a proyectos industriales a gran escala, cuenta con la aprobación previa de Diputados, aunque no se descarta que el Senado introduzca modificaciones finas para blindar su aprobación final. De ser así, la iniciativa retornará a la Cámara de origen, en un circuito que el oficialismo confía en transitar sin contratiempos mayores.
La reforma política: avance por capítulos
Paralelamente, Balcarce 50 decidió reabrir la mesa de discusión sobre la reforma política. Con pragmatismo parlamentario, la estrategia contempla desmenuzar el paquete electoral para propiciar acuerdos graduales en comisiones, postergando intencionalmente para una fase ulterior el debate de mayor densidad política: la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La intención oficial pasa por convalidar primero las modificaciones procedimentales y testear la solidez del diálogo con la oposición dialoguista antes de arriesgar una votación frontal sobre las primarias.
En la segunda línea de esta ofensiva legislativa asoman proyectos de diversa índole, desde la reformulación de la Ley de Salud Mental y la Ley General de Sociedades, hasta la controvertida «Ley Hojarasca» y los ajustes al esquema de Zonas Frías —conversaciones en las que el diputado Diego Santilli ha desempeñado un papel central en la recolección de voluntades provinciales—.
Mientras tanto, el Gobierno planifica reservar el ámbito de la Cámara de Diputados para el ingreso del próximo paquete macroeconómico: la reforma del mercado de capitales y el inminente debate del Presupuesto. Con este reordenamiento estructural, la administración libertaria aspira a dinamizar el tránsito normativo, despejar el horizonte del Senado y consolidar por la vía legislativa el andamiaje central de su programa de gobierno.
Fuente: Todo Noticias (TN) Fotografía: Presidencia de la Nación / Prensa LLA / Reuters





