Sin embargo, destacó que el perfil de humedad del suelo permite mantener expectativas positivas para la próxima campaña.
La continuidad de las lloviznas, la alta humedad y las precipitaciones registradas durante las últimas semanas está generando importantes inconvenientes para la actividad agropecuaria en la región. Así lo explicó el ingeniero agrónomo Fidel Cortese, quien señaló que las condiciones climáticas vienen demorando tanto la finalización de la cosecha gruesa como la implantación de los cultivos de invierno.
El profesional indicó que todavía quedan importantes superficies de soja de primera y de segunda sin cosechar, además de lotes de maíz que no pudieron levantarse. Esta situación provoca un fuerte atraso en la siembra de trigo y cebada, especialmente en aquellos campos donde estaba prevista la rotación inmediatamente después de la cosecha de soja.
A este escenario se suman las dificultades logísticas, ya que el estado de los caminos rurales impide en muchos casos el ingreso de maquinaria y el traslado de insumos. También se ven demoradas las aplicaciones necesarias para los cultivos, lo que incrementa la preocupación entre los productores.
No obstante, Cortese consideró que también existe un aspecto favorable. El perfil del suelo se encuentra muy bien abastecido de agua, lo que representa una buena base para el desarrollo inicial de los cultivos de fina y permite mantener expectativas de obtener una cosecha al menos promedio, siempre que las condiciones climáticas acompañen en los próximos meses.
Respecto a los pronósticos, el ingeniero señaló que se esperan condiciones de humedad superiores a lo normal durante la primavera e incluso parte del verano, en un contexto asociado al fenómeno conocido como «super Niño». Si bien aclaró que los mayores excesos afectarían principalmente al norte bonaerense, Uruguay y el sur de Brasil, recomendó a los productores aprovechar cada ventana de buen tiempo para avanzar con las labores, sin esperar las condiciones ideales.
Finalmente, explicó que entre el 80 y el 90 por ciento de la soja cosechada presentó elevados niveles de humedad, lo que incrementó significativamente los costos de secado y de logística. Aun así, sostuvo que la decisión de avanzar con la cosecha fue necesaria para evitar mayores pérdidas ante la persistencia de los pronósticos de lluvias.








