El gato Donskoy, también conocido como Don Sphynx o el gato de Don, es una de las razas felinas más exóticas y recientes del panorama internacional. Su historia comenzó en 1987 en la ciudad de Rostov del Don, Rusia, cuando la profesora Elena Kovaleva rescató a una gatita que estaba siendo maltratada por unos niños. La felina, bautizada como Varvara, comenzó a perder el pelo a los pocos meses de edad de manera inexplicable. Años más tarde, Varvara tuvo una camada y varios de sus cachorros nacieron completamente calvos o perdieron el manto al poco tiempo. Fue allí donde los criadores descubrieron un hecho biológico sorprendente: a diferencia del Sphynx canadiense (cuya calvicie está ligada a un gen recesivo), la desnudez del Donskoy es causada por un gen dominante, lo que dio origen a una raza totalmente nueva y genéticamente independiente.
Desde una perspectiva morfológica, el Donskoy es un gato de tamaño mediano a grande, con una estructura ósea fuerte, un cuerpo musculoso y unas patas largas y elegantes con dedos muy definidos que recuerdan a pequeñas manos. Su cabeza es de forma cuneiforme, con pómulos muy marcados, ojos almendrados y unas orejas desproporcionadamente grandes que se asientan altas en su cabeza. Su rasgo principal es su piel, la cual es extremadamente elástica y presenta pliegues profundos, especialmente en la cabeza, el cuello, las axilas y la ingle. Los ejemplares de esta raza pueden nacer bajo cuatro variedades de manto distintas: Rubber (totalmente calvo), Flock (con una textura de gamuza casi imperceptible), Velour (con un vello suave que desaparece con los años) y Brush (con un pelo rizado y áspero que puede perderse o mantenerse en parches).
En cuanto a su temperamento, el Donskoy es un felino de una sociabilidad y un afecto desbordantes. Es un animal que carece por completo de la independencia que suele atribuirse a los gatos; de hecho, su comportamiento se compara a menudo con el de un perro debido a su costumbre de recibir a sus dueños en la puerta, seguirlos por toda la casa y buscar el contacto físico constante. Son extraordinariamente inteligentes, curiosos y juguetones, lo que los convierte en compañeros ideales para familias con niños y hogares donde conviven otras mascotas. Su alta sensibilidad emocional hace que demanden mucha atención y que no toleren bien los períodos largos de soledad.
La salud del Donskoy es generalmente robusta, pero su falta de pelaje exige cuidados diarios muy específicos. Al no tener pelo que absorba los aceites naturales de la piel, estos felinos sudan y acumulan sebo con facilidad, por lo que requieren baños periódicos con champú de pH neutro y una limpieza frecuente de sus arrugas con toallitas húmedas para evitar infecciones cutáneas. Su temperatura corporal es ligeramente más alta que la de otros gatos, lo que significa que consumen más calorías para mantener el calor corporal y necesitan una dieta de alta calidad rica en proteínas y grasas. Asimismo, son extremadamente vulnerables a las corrientes de aire, al frío extremo y a las quemaduras solares, por lo que deben vivir estrictamente en interiores. Con la atención adecuada, su esperanza de vida oscila entre los 12 y 15 años, devolviendo cada cuidado con una lealtad incondicional.
Fuentes citadas:
- The International Cat Association (TICA)
- World Cat Federation (WCF)
- Fédération Internationale Féline (FIFe)
- Experto Animal
- Purina
- Royal Canin.









