Las pequeñas localidades del partido de Tres Arroyos continúan demostrando que el tamaño de su población no limita la magnitud de sus iniciativas. En una distendida entrevista En Radio3 Continental, se presentó formalmente a la comunidad el lanzamiento del Cine Móvil San Mayol, un proyecto de «insurgencia cultural» que busca recorrer diferentes puntos de la región y el país rescatando las páginas doradas y la memoria profunda de la cinematografía argentina.
De la radio del Conurbano a la tranquilidad de una tapera en Mayol
El impulsor de esta movida es Juan Imperial, un comunicador con un extenso recorrido en medios de Buenos Aires —como la histórica AM 610 Radio General San Martín— que en el año 2015 tomó la firme determinación de alejarse del hacinamiento y los problemas de seguridad que caracterizan al Conurbano bonaerense.
Su destino cambió de rumbo tras convertirse en discípulo de Jorge Rulli, un referente del pensamiento nacional que pregonaba el «volver a la tierra», la necesidad de repoblar los pueblos del interior damnificados por el histórico «ferrocidio» de los ramales ferroviarios y la urgencia de recuperar la soberanía alimentaria.
Siguiendo esa premisa, Imperial llegó a San Mayol, donde adquirió una tapera abandonada que hoy, paso a paso, continúa transformando en una vivienda habitable. Al ser consultado sobre el cambio de vida, el productor bromeó asegurando que en la localidad la única inseguridad nocturna existente es la posibilidad de cruzarse con un tero, una liebre o un peludo en medio de la oscuridad.
El debut: Un clásico de 1948 detrás de la vieja estación
El Cine Móvil San Mayol tendrá su función de gala inaugural el próximo lunes 10 de junio. Fiel al espíritu de la propuesta, la proyección se realizará en la propia localidad de San Mayol, utilizando como escenario natural la plaza ubicada justo detrás de la vieja estación ferroviaria, hoy en desuso.
Para este debut otoñal, la organización programó la exhibición de «Dios se lo pague», el emblemático largometraje de 1948 dirigido por Luis César Amadori y protagonizado por Arturo de Córdova y la gran diva nacional Zully Moreno. Imperial recordó ante los micrófonos la riqueza histórica de este film, el cual no solo representó el regalo de bodas del director hacia su esposa, sino que se convirtió en la primera película argentina en ser considerada y diplomada por la Academia de Hollywood en los albores de los premios internacionales.
La dinámica del encuentro estará marcada por la impronta comunitaria. Debido a que se desarrollará al aire libre durante una tarde de otoño, se solicita a los asistentes asistir con abrigo, reposeras y los elementos para el mate. En paralelo, los productores locales de la zona montarán puestos de venta de café, tortas fritas, pochoclos y pasta frola para amenizar la jornada. En caso de registrarse condiciones climáticas adversas o lluvias, la función se reprogramará de manera automática para la semana siguiente.
Embajadores de la memoria contra la globalización cultural
La iniciativa no pretende quedarse estancada en el distrito. La propuesta del Cine Móvil está diseñada para funcionar de manera itinerante, trasladando sus pantallas, proyectores y un archivo de clásicos mudos y sonoros a cualquier localidad, club o provincia que requiera sus servicios. De hecho, su coordinador anticipó que ya existen sondeos y contactos para llevar la propuesta a lugares tan distantes como la ciudad de Paso de la Patria, en la provincia de Corrientes.
El proyecto incluye, además, un fuerte componente de promoción turística para el pueblo que le da origen: antes de la proyección de cada largometraje, la pantalla exhibirá una emisión al estilo de los antiguos «Sucesos Argentinos» con un cortometraje documental enfocado en la historia, los paisajes y los atractivos de San Mayol.
«En un país destrozado culturalmente desde hace décadas por el avance de la globalización, donde se escucha el mismo sonido genérico desde Buenos Aires hasta Italia, el Cine Móvil es un acto de rebeldía. Buscamos unir fuerzas para que nuestra cultura, nuestro folclore y las memorias de nuestros pioneros del deporte y el arte no se pierdan. El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla.»
Sobre el cierre de la entrevista, Juan Imperial extendió un agradecimiento público al subdelegado municipal de la localidad, Javier Campoquin, por su permanente apoyo logístico a pesar de las dificultades edilicias, así como a los vecinos Mauricio y Diego Espinoza, encargados de mantener el parquizado de la plaza ferroviaria en óptimas condiciones, y a Jorge y Viviana, titulares del Almacén La Gaviota, pilares fundamentales en el andamiaje diario de una comunidad rural que se resiste al olvido y apuesta firmemente por su crecimiento.





