La posible demolición de una histórica vivienda en Claromecó encendió el debate en la comunidad y movilizó a un grupo de arquitectos autoconvocados que trabajan para preservar el patrimonio arquitectónico del distrito.
La arquitecta Agustina de la Cal explicó que el inmueble, ubicado en avenida 26 y Costanera, en un punto estratégico del balneario, fue recientemente vendido y sus nuevos propietarios solicitaron el permiso de demolición para construir una nueva vivienda.
“Se trata del lote 1, parcela 1, es la manzana 1, es como la piedra fundamental del pueblo”, detalló, al tiempo que remarcó el valor simbólico e histórico de la propiedad. Además, destacó que es una de las primeras construcciones de ladrillo y cemento de Claromecó, lo que la convierte en un bien único.
Desde el espacio de arquitectos autoconvocados, que trabaja junto a la comisión municipal, analizan los pedidos de demolición y promueven alternativas. En este caso, impulsaron una campaña a través de redes sociales, bajo el nombre “Patrimonio Tres Arroyos”, para generar participación ciudadana y pensar posibles usos para el edificio.
“Nos encontramos con respuestas muy diversas e interesantes. Todo el mundo ve el potencial de este lugar para aportar algo al pueblo”, señaló.
En relación al estado del inmueble, la profesional aseguró que, si bien presenta deterioro por falta de uso, “estructuralmente se puede refaccionar y poner en valor”. Incluso subrayó su resistencia al paso del tiempo: “Es una casa de más de 100 años que ha soportado temporales, sudestadas y sigue en pie”.
Actualmente, el distrito cuenta con 29 bienes declarados como patrimoniales por ordenanza municipal, aunque desde el sector consideran que es un número insuficiente. En ese sentido, De la Cal indicó que el año pasado presentaron un listado para ampliar esa nómina, aunque el tratamiento aún se encuentra en trámite.
Respecto a la situación actual, confirmó que hubo diálogo con los propietarios, quienes manifestaron su intención de avanzar con la demolición. No obstante, desde el grupo buscan generar alternativas que también resulten beneficiosas para ellos.
“Queremos ayudar a encontrar un uso que los haga sentir orgullosos de tener un bien patrimonial”, expresó.





