El tresarroyense Ciro Bravo continúa dando pasos firmes en el BMX Race, consolidándose como una de las jóvenes promesas de la disciplina. Con solo 13 años, recientemente participó en las dos primeras fechas del Campeonato Argentino disputadas en Vicente López, donde consiguió el tercer puesto en ambas jornadas, resultados que reflejan su crecimiento deportivo.
Ciro compite en la categoría de 13 años y atraviesa una etapa de intensa preparación. Su entrenamiento combina gimnasio, trabajos de velocidad (piques) y resistencia aeróbica, bajo la supervisión de un entrenador de La Rioja, con quien realizó la pretemporada junto a un campeón del mundo.
Uno de los principales desafíos que enfrenta es la falta de infraestructura local. En Tres Arroyos no hay pista de BMX, por lo que debe entrenar en la vía pública y solo puede acceder a circuitos adecuados durante competencias o viajes puntuales, como sus visitas a Santa Rosa en períodos de vacaciones.
A pesar de estas limitaciones, el joven deportista mantiene una rutina exigente y una fuerte disciplina. “Entrena todos los días y se organiza como puede para salir a la calle a practicar”, destacaron desde su entorno, que además resalta el esfuerzo familiar para sostener su carrera.
En cuanto a lo que viene, Ciro apunta a dar un salto internacional: competirá en dos fechas del Campeonato Latinoamericano, previstas para mayo en Colombia y octubre en Perú. Además, buscará participar en la mayor cantidad posible de fechas del calendario argentino.
Para poder afrontar los costos de viajes y competencias, la familia impulsa distintas iniciativas. Actualmente se encuentra en marcha una rifa solidaria, difundida a través de sus redes sociales, con el objetivo de recaudar fondos y acompañar su desarrollo deportivo.
Más allá de los resultados, el objetivo está claro. Ciro Bravo sueña con llegar a los Juegos Olímpicos, una meta ambiciosa que se sostiene en su constancia, compromiso y pasión por el BMX.
Sin pista propia, pero con determinación y trabajo diario, el joven tresarroyense demuestra que los límites pueden superarse cuando hay un objetivo claro.










