En el marco de la conmemoración por el Día del Síndrome de Asperger, Marta Gerardo volvió a poner en agenda la importancia de la inclusión laboral de personas dentro del espectro autista, especialmente aquellas con autismo de alto funcionamiento.
Gerardo destacó que actualmente jóvenes de la ciudad se encuentran trabajando en la Maltería Quilmes y en empresas del sector tecnológico, tras más de un año de experiencia positiva. Uno de ellos desarrolla tareas en la planta local, mientras que otro fue incorporado por una firma internacional de servicios IT, a partir de gestiones articuladas desde el ámbito local.
“El síndrome de Asperger hoy está encuadrado dentro del autismo de alto funcionamiento. Son personas que generalmente tienen una capacidad cognitiva normal o superior, pero enfrentan grandes desafíos en la interacción social”, explicó.
Invisibilización y desafíos sociales
Gerardo remarcó que el autismo de alto funcionamiento suele estar invisibilizado debido a las capacidades intelectuales que presentan muchas personas dentro de esta condición. Sin embargo, las principales dificultades aparecen en el plano social: comprensión del lenguaje no verbal, interpretación de gestos, dinámicas grupales y códigos implícitos de comunicación.
“Muchas veces esa capacidad intelectual hace que se crea que no necesitan apoyo, pero el desgaste en lo social es muy grande. Aparecen situaciones de incomprensión, bullying o dificultades en ámbitos educativos y laborales”, sostuvo.
En ese sentido, subrayó que la inclusión no depende únicamente del esfuerzo individual de la persona con autismo, sino también del entorno. “Estas personas vienen toda su vida haciendo terapias y esfuerzos para adaptarse. La pregunta es qué podemos hacer nosotros para derribar barreras y facilitarles el camino”, planteó.
Empresas que apuestan a la diversidad
La experiencia en la Maltería Quilmes fue señalada como un ejemplo de apertura y compromiso. Según explicó, el proceso incluyó instancias de información y acompañamiento para equipos y responsables de Recursos Humanos, con el objetivo de comprender las características del autismo de alto funcionamiento y generar condiciones adecuadas de integración.
Gerardo también mencionó experiencias en compañías como SAP, PwC y JPMorgan Chase, donde cada vez más se desarrollan políticas de diversidad e inclusión vinculadas a la neurodivergencia.
“En muchos casos son los mejores en su área técnica. El intercambio es enriquecedor para todos. Se trata de entender que la diversidad no es algo para rechazar, sino para valorar”, afirmó.
Finalmente, destacó el rol de las familias y de los espacios de acompañamiento que permiten visibilizar estas realidades y generar redes de apoyo. “Cuando se trabaja desde la información y los valores humanos, la inclusión es posible y beneficiosa para todos”, concluyó.





