La 64° edición de las 24 Horas de la Corvina Negra no solo es un desafío deportivo, sino también un despliegue crítico de salud y seguridad. Tras las primeras intervenciones en la zona de playa, Pablo Escudero brindó un pormenorizado informe sobre la situación sanitaria y lanzó un mensaje contundente a los asistentes: para que el evento sea una fiesta, la prevención individual es la pieza clave.
Una doble asistencia que encendió las alarmas
El operativo debió activarse de urgencia para asistir a un menor y a su padre, quienes protagonizaron un incidente en el agua. «El padre se lastimó y el chiquito, si bien no tuvo nada complicado, debió ser asistido por Policop. Hubo un segundo llamado porque el menor estaba descompuesto y asustado», explicó Escudero, quien remarcó que el equipo también se desplazaría hacia la zona de Dunamar debido a la complejidad del sector.
Un sistema «al límite» por la gran demanda
Escudero subrayó que, aunque el dispositivo de emergencia es amplio, la simultaneidad de incidentes pone a prueba los recursos. «Estamos viendo que este año está un poquito más movido. El trabajo de emergencia, con Policop y el hospital local, se resiente cuando tenemos que estar en todos lados al mismo tiempo», advirtió.
El mensaje fue directo para los mayores y los responsables de grupos familiares:
«Apelamos a los mayores; están en una fiesta y esto tiene que ser una fiesta las 24 horas. Mañana tenemos que seguir hablando de esto como una fiesta, incluso en el regreso».
Coordinación aceitada: de los controles a la base
Sobre el mecanismo de respuesta, se detalló que existe una red de comunicación integral. Los avisos llegan a través de las postas, los controles del Club de Cazadores avisan a su base, y esta última dispara la alerta a los servicios de salud y a la Secretaría de Seguridad.
Además, el operativo cuenta con un refuerzo visible de la Policía de Caballería, que se encuentra patrullando diversos sectores de la costa para garantizar el orden. «Cuidémonos un poquito; la idea es que mañana todos volvamos bien», concluyó Escudero, resaltando la importancia de no subestimar los riesgos del mar ni de la zona de dunas.












