Tras cumplir su período en el Concejo Deliberante, Claudia Diez se despidió del cuerpo con un mensaje cargado de emoción y gratitud. Reconoció que la jornada la encontró “más intranquila” de lo esperado y que la despedida le generó ansiedad y una profunda emoción, potenciada por la presencia de sus hijos, quienes viajaron especialmente para acompañarla. “Le dan valor a lo que han sido estos cuatro años”, señaló.
La concejala destacó que se va “satisfecha” por el camino transitado, reconociendo el compromiso puesto en cada tarea. “Uno pone el corazón, no solamente el profesionalismo. Eso genera desgaste, por eso necesito un pequeño receso para resetearme”, explicó sobre el cierre de una etapa que calificó como intensa y enriquecedora.
Aunque aseguró que siempre quedan temas pendientes, Diez subrayó el clima de trabajo positivo dentro del Concejo, donde se sintió acompañada y respetada. Anticipó que, tras un descanso, volverá a involucrarse en actividades comunitarias, especialmente aquellas vinculadas a los jóvenes.
En lo personal y profesional, adelantó que continuará dando clases en universidades de Bahía Blanca y que, tras su cese el 31 de diciembre, podrá acceder al beneficio jubilatorio. “Seguramente aquí también haré alguna otra cosa con más tiempo”, afirmó.
Antes de despedirse, Diez dirigió un mensaje especial a los medios de comunicación: agradeció el respeto y el acompañamiento recibido desde el inicio de su gestión. “Me guiaron muy bien. Yo soy la que está agradecida, de corazón”, expresó.










