El dirigente explicó que la prioridad es asegurar el pago de los salarios y mantener la fuente laboral:
“Lo principal es que la gente cobre y que se defina qué se quiere hacer con la empresa, pero no vamos a permitir que el frigorífico cierre, de ninguna manera”, afirmó.
García reconoció que hubo mala administración dentro de la planta, pese a que los inversores realizaron aportes significativos:
“No cualquiera pone 14 millones de dólares en una empresa. Nuestro rol no es manejar los números, sino cuidar a los trabajadores”, subrayó.
En cuanto a las acciones gremiales, indicó que se decidió enviar a los empleados a sus casas debido a la falta de tareas y al atraso en los pagos:
“No se niegan a trabajar, es que no hay producción ni ingreso de hacienda. Eso encendió todas las alarmas”, explicó.
El secretario del sindicato remarcó además la importancia del capital humano:
“El frigorífico tiene despostadores con 35 o 40 años de experiencia. Perder esa mano de obra calificada sería catastrófico”, advirtió.
Finalmente, García aseguró que mantienen abiertos distintos frentes de negociación y que existe una “luz de esperanza” tras el restablecimiento del diálogo con los accionistas.










