La feria cerró con un balance “muy positivo”, según señaló Rodríguez Blanco, tanto en la participación del público —con más de 5.000 asistentes durante los tres días— como en la valoración de los expositores. “Estamos muy satisfechos, tanto yo como el equipo, por haber podido concretar esta edición que revaloriza el trabajo artesanal, tanto de los locales como de los que nos visitan año tras año”, subrayó.
El funcionario destacó la posibilidad de descubrir nuevos talentos de la ciudad y remarcó que los comentarios de los feriantes fueron ampliamente favorables. “Ellos son los que tienen la última palabra y sus devoluciones fueron muy buenas, lo que nos da una gran satisfacción como organizadores”, afirmó.
Además, resaltó que el Polideportivo permitió montar la feria en un espacio cómodo y calefaccionado, con todos los cuidados necesarios para preservar las instalaciones. El domingo fue la jornada de mayor concurrencia, con una gran afluencia desde la mañana hasta el cierre.
Rodríguez Blanco recordó que durante la semana se realizarán los sorteos tradicionales entre quienes compraron la entrada, y defendió la política de mantener un precio accesible para que el público pueda también consumir y adquirir productos en los stands. “Creemos que las cosas que se hacen bien también se sostienen”, concluyó.







