En diálogo con Radio 3 Continental, Daiana Larsen compartió su experiencia en el Mundial de Taekwondo de Barcelona, donde obtuvo el subcampeonato en forma segundo dan y medalla de oro en lucha hasta 65 kg. Más allá de los títulos, lo que emociona es su historia de regreso: “Había dejado de entrenar a los 22 años y volví a los 32. Tenía sobrepeso, asma y casi no podía subir una escalera”, contó.
Un regreso con esfuerzo y disciplina
La motivación llegó a través de su hija, que había comenzado taekwondo: “Fui a verla a un examen, vi gente de mi edad practicando y decidí volver. Me puse el cinturón negro otra vez y me propuse ponerme en forma”. Con acompañamiento nutricional, entrenamiento físico y mucha constancia, logró bajar de peso y al año ya estaba compitiendo.
Desde entonces, participó de torneos nacionales e internacionales. Fue campeona argentina en 2019 y 2022, y campeona sudamericana en 2022. “Mi sueño era ir a un mundial, lo busqué y se dio”, resumió con orgullo.
Sin retribución económica, solo pasión
Como en la mayoría de los deportes amateur, los gastos corrieron por su cuenta: “Nosotros pagamos para ir. No hay retribución económica. Lo hacemos por satisfacción personal”. El viaje a Barcelona lo financió con ahorros y recibió apoyo de la asociación civil a la que pertenece, del Municipio y de eventos solidarios organizados por su equipo.
“Me ayudaron mis compañeros, el profe, la familia. Hasta los chicos del grupo me alentaban como si el logro fuera de ellos. Eso me emociona más que el trofeo”, destacó.
Un equipo detrás de cada logro
Daiana no se preparó sola: “Mi instructora es Karina Arana, mi entrenadora física es Ana González, el kinesiólogo Pablo Echeverría, el nutricionista Alejandro Rodríguez y mi coach es Lalo, de Rosario”. También resaltó el rol de sus compañeros: “Necesitás a alguien que te tire una patada, te sostenga un escudo, te diga ‘vamos que se puede’”.
Mirando al futuro
Aunque vive su presente con alegría, ya piensa en lo que viene: “Faltan tres años para el próximo mundial, pero ¿por qué no intentarlo otra vez? Fue una experiencia tan linda que quiero volver a vivirla”.








