La pediatra Graciela Mirmi no ocultó su indignación al hablar sobre la crisis del sistema de salud público y, en particular, sobre la situación crítica del Hospital Garrahan. “Hemos pasado muchísimas crisis en este país, pero esta desidia, esta descalificación de los profesionales y este nivel de violencia no se vio nunca”, expresó en diálogo con Radio 3 Continental.
Aunque no trabajó directamente en el Garrahan, Mirmi conoce bien su historia y cuenta con colegas que hoy están poniendo el cuerpo en medio del conflicto. “No se trata solo de salarios. Se trata del destrato permanente, de la humillación, de un nivel de violencia impresionante”, afirmó.
“No sobra nadie en el Garrahan”
La médica cuestionó los discursos oficiales que afirman que “sobran administrativos”, y explicó que muchos de esos trabajadores son, en realidad, técnicos esenciales. “Son técnicos de laboratorio, de hemoterapia, de radiología, enfermeros que fueron catalogados como administrativos. Sin ellos no se puede trabajar”, señaló.
Para Mirmi, la situación es grave porque “faltan insumos básicos, faltan drogas oncológicas, medicamentos esenciales y algunas vacunas. Y no hay una instancia de diálogo. Nadie da respuesta”.
“La violencia viene desde arriba y habilita todo”
Además del deterioro material, la pediatra denunció una escalada verbal preocupante desde sectores del gobierno. “Una diputada dijo ‘te hubieras dedicado a hacer uñas o maquillaje’. ¿A ese nivel se trata a los médicos?”, se preguntó con indignación.
Según su visión, estos discursos “habilitan a otros a maltratar, a opinar sin saber, a difamar”. También lamentó la ausencia de autoridades nacionales: “Yo no sé ni quién es el ministro de Salud. No sale nadie a explicar nada. No hay un interlocutor”, apuntó.
Impacto en las provincias y los municipios
Mirmi alertó sobre la carga que se está transfiriendo a los gobiernos provinciales y municipales. “Muchos programas nacionales fueron dados de baja. Ahora provincia o municipio tienen que hacerse cargo de lo que antes cubría Nación”, detalló.
En esa línea, mencionó con preocupación la falta de medicamentos para pacientes con VIH: “Sé que los equipos de medicina preventiva están muy angustiados. Estas personas no tienen tiempo, no pueden quedarse sin tratamiento”, afirmó.
“Es una crisis moral, no solo económica”
Para la pediatra, la situación actual supera incluso a la del 2001. “Esto no es solo una crisis económica. Es más profunda: es moral, de valores, de prioridades. Y nos afecta a todos”, sostuvo.
Finalmente, agradeció a los medios que visibilizan lo que está ocurriendo: “Hay que mostrarlo. Porque muchos se quedan con verdades a medias, con discursos armados en redes, y no ven la realidad. La realidad está superando todo”, concluyó.





