A 50 años de su matriculación como contador público nacional, Hugo Dello Russo recibió un reconocimiento del Consejo Profesional de Ciencias Económicas. Fue en un acto realizado el martes 8 de julio, donde también se distinguió a colegas con diferentes trayectorias.
En conversación con Radio 3 Continental, Dello Russo repasó su camino profesional: “Empecé a estudiar en Bahía Blanca porque estaba cerca y era accesible. Cuando me recibí, hice el servicio militar y arranqué la profesión sin clientes”, recordó. Fue entonces que se asoció con un compañero de secundaria y juntos comenzaron a ejercer.
La expansión a San Cayetano marcó un punto clave en sus inicios: “Nos contrataron desde la Cámara Económica para explicar el IVA, que recién arrancaba. Me acuerdo que dábamos charlas en el cine, con un telón, explicando el sistema que nadie conocía todavía”, relató.
Un testigo privilegiado de las crisis argentinas
Durante medio siglo de trabajo, Dello Russo atravesó todos los vaivenes de la economía argentina: “Vivimos toda la felicidad que puede haber… Martínez de Hoz, el Plan Austral, la convertibilidad, el corralito. La experiencia fue tremenda”, afirmó.
El contador destacó también la evolución del sistema impositivo y su creciente complejidad: “Cuando me recibí, el IVA no podía subsistir, los impuestos se superponían. Las cargas sociales eran mínimas. Hoy tener un empleado en blanco es cada vez más difícil”, advirtió.
Una mirada crítica sobre la actualidad
Consultado sobre la situación actual del país, Dello Russo se mostró preocupado: “Hay sectores que la están pasando muy mal. El déficit fiscal se quiere ajustar a cualquier costo, y eso genera problemas graves, especialmente en los jubilados”, opinó.
Además, señaló que la falta de dólares y la debilidad del mercado interno podrían anticipar turbulencias: “Probablemente estemos en la antesala de una nueva crisis. Espero que no, pero hay agujeros por todos lados: rutas, hospitales, el Garrahan… Todo está muy deteriorado”, sostuvo.
Por último, advirtió sobre las tensiones entre el Poder Ejecutivo y el Congreso: “Si las provincias siguen pidiendo más fondos y no hacen el ajuste, el Congreso se va a transformar en un arma de extorsión. El Gobierno puede vetar, pero va a enfrentar dificultades para sostener su programa”, concluyó.










