Después de años de preparación, Agustín Rubiño vivió uno de los momentos más importantes de su carrera: participar de su primer vuelo sanitario como parte de la Dirección de Aeronáutica de la provincia de Buenos Aires. “Fue un sueño cumplido, una mezcla de emociones muy fuerte. Todavía no termino de asimilarlo”, contó en diálogo con Radio 3 Continental.
El vuelo se realizó el pasado 24 de junio y tuvo como destino el Hospital Gutiérrez, en CABA. “Fue un traslado pediátrico. Íbamos con alegría por cumplir una meta personal, pero también con la carga emocional de llevar a un nene que no estaba bien”, relató.
Un equipo al servicio de la vida
Los vuelos sanitarios se componen de piloto, copiloto, enfermero, médico y un familiar del paciente. “Además de los que estamos arriba del avión, hay un equipo enorme detrás: radiooperadores, mecánicos, meteorólogos… es un trabajo conjunto”, explicó.
Agustín, que comenzó como radiooperador, ahora cumple tareas como piloto pero aún colabora en logística. “Desde la coordinación se analiza el clima, se hablan con los aeródromos y se carga la planificación completa del vuelo. Es clave para que todo salga bien”, afirmó.
Un largo camino, con la vista siempre en el cielo
Desde adolescente, Rubiño soñaba con este trabajo. “Con 16 o 17 años miraba los vuelos sanitarios y decía ‘quiero estar ahí’. La Dirección de Aeronáutica tiene un prestigio enorme, han salvado miles de vidas”, recordó. Hoy, desde su puesto en el aeropuerto de La Plata, empieza a concretar ese anhelo.
Además de ser piloto, Agustín estudia la licenciatura en Meteorología. “Me apasiona entender el clima, pronosticar. Hoy puedo decirte que este domingo habrá mínima de 2 grados, con nubosidad a la mañana y despeje parcial después del mediodía”, adelantó.
La vocación de servir y prevenir
Durante la entrevista, también destacó la importancia de seguir las alertas meteorológicas. “Cuando el SMN dice alerta roja, es roja. Hay que respetar eso, quedarse en casa, no dejar cosas sueltas. Son decisiones que evitan daños y salvan vidas”, advirtió.
Rubiño valoró el trabajo de prevención en Tres Arroyos: “Veo que acá hay concientización, los chicos de la Municipalidad publican alertas, la gente está atenta. Eso no pasa en todos lados”.
Con compromiso, preparación y pasión por lo que hace, Rubiño representa a una nueva generación de profesionales que elige combinar el rigor técnico con la vocación de ayudar. “Esto es más que volar. Es estar ahí para el otro, con responsabilidad y trabajo en equipo”, concluyó.










