Con amplio acatamiento en la ciudad, sobretodo en el sector público, se desarrolla en el país el tercer paro general desde la asunción de Javier Milei, después de las huelgas de 24 de enero y el 9 de mayo del año pasado.
En el distrito, la medida de fuerza impulsada por la Confederación General del Trabajo (CGT) por 36 horas afectó a la atención al público y actividad en los organismos públicos en los niveles municipal, provincial y nacional como también en los establecimientos educativos ni repartición de correspondencia por parte de Correo Argentino.
En el caso de las áreas de la Comuna, el pliegue impactó de manera extendida: el corralón trabajó con una dotación mínima mientras que el Palacio Municipal permaneció abierto aunque con disminución de personal.
Anteayer, y tras ratificar que «no adhiere formalmente a la medida», el Municipio garantizó el «normal funcionamiento de los servicios de emergencia, como salud, Patrulla Urbana y Defensa Civil, a fin de asegurar la atención ante cualquier situación que lo requiera».
En tanto, las oficinas de ANSES y el Registro de las Personas se mantuvieron a puertas abiertas pero con escasa presencia laboral. Por su parte, el despacho de combustibles se vio resentido en casos puntuales, como la YPF de Colón y Lavalle, que amaenció vallada y sin atención.
En lo que respecta a los bancos, no hubo atención en las entidades públicas y privadas y solo se opera vía home banking: si bien el Nacion y el Provincia abrieron, se atendió con muy poco personal.
mientras que la recolección de residuos y el transporte de cargas se vio resentida de manera parcial.
En tanto, el rubro comercial no tuvo modificaciones y la atención al público fue normal más allá de que el gremio mercantil adhirió a la medida de fuerza a nivel nacional.
Similar situación se vio en el Parque Industrial, en donde algunas empresas trabajaron pero a puertas cerradas.



















