Después de más de una década sin funcionar, el emblemático reloj de cuatro caras situado en la cúpula del Palacio Municipal volvió a marcar la hora.
Mediante la colaboración del Ejecutivo, la Comisión Orange, empresarios locales y el trabajo especializado de la empresa Relojes Duarte, se asumió la tarea de repararlo y devolverle su esplendor original.
El reloj, donado en su oportunidad por la embajada de Holanda, es un símbolo icónico de la ciudad el que se puede ver desde las cuatro avenidas principales de nuestra ciudad.
Además de su función para marcar el tiempo, cuenta con un carrillón que emite un sonido armónico cada 15 minutos, y marca las horas en punto con campanadas que varían según la hora.
El sistema de campanas funcionará entre las 8 y las 13 horas, y entre las 15:30 y las 21 horas.
Este logro ha sido posible gracias a un esfuerzo colectivo del Gobierno municipal y la comisión representante de los Países Bajos, que destaca la importancia de preservar los símbolos históricos que forman parte de la identidad de la ciudad.













