Este mediodía se celebró la sesión extraordinaria por la Rendición de Cuentas, la primera en casi treinta años en la que el partido gobernante no es el mismo que ejecutó el presupuesto del año anterior, pero que tuvo el mismo final: el rechazo masivo a los números presentados por el saliente oficialismo.
Al igual que en los anteriores ejercicios, la oposición (que hasta el 10 de diciembre fue oficialismo) y el oficialismo (que hasta el 10 de diciembre fue oposición) cruzaron dardos sobre la ejecución de los fondos públicos.
Con la sola excepción del Movimiento Vecinal, los bloques del Unión por la Patria, La Libertad Avanza y Juntos rechazaron por mayoría los gastos del año pasado de la administración central, el Ente de Claromecó y el Centro Municipal de Salud.
Asimismo, el pleno aprobó por unanimidad los números presentados por el Ente Vial Rural mientras que el del Concejo Deliberante contó con aprobación mayoritaria excepto La Libertad Avanza.
En tanto, y nuevamente con la postura contraria del bloque libertario, la compensación de partidas de la administración central, el Ente de Claromecó y el Centro Municipal de Salud fueron aprobados por la mayoría combinada de Unión por la Patria y el Movimiento Vecinal. El del Ente Vial Rural contó con la suma de Juntos, que también rechazó los otros tres ítems.
Juntos contra el resto
La radical Marisa Marioli aludió a «una gestión combinada» entre el vecinalismo y el peronismo para rechazar la mayoría de los puntos y se interrogó sobre las prioridades y metas de gastos.
«En todas las memorias presentadas, justifican el déficit por la inflación pero no explican que eso aumenta la tasa unificada, la de red vial y la de Coparticipación, que explica más del 80% de los recursos municipales», calificó tras aludir a «información sesgada» y «manejos electorales» sobre gastos de la Fiesta del Trigo, erogaciones del Presupuesto Participativo, decretos y contrataciones de personal, ente otros ítems.
Por otra parte, apuntó hacia la actual administración por incurrir, según su perspectiva, en los mismos vicios que el Movimiento Vecinal.
«¿Tiene datos ciertos? ¿qué pasó con la auditoría que no fue? ¿cómo recibió el Municipio? ¿cuál era el estado real de las cuentas del 2023? ¿hubo un inventario? ¿con qué recursos humanos cuenta? Todos datos que no tenemos. Es muy dificil saber qué y cómo recibió el Municipio el doctor Garate. No necesitamos relato, precisamos datos, que no tenemos», concluyó.
El vecinalismo se defendió
El exoficialista Marcelo León defendió los números de la gestión pasada, contrarrestó a su par cambiemita y ponderó que la crisis económica y la inflación fueron factores de desestabilización financiera.
«Es bueno que, como oposición, reconozcan que la administracion vecinalista planficó los servicios y para no endeudarse. Esos resultados están a la vista y no fue una casualidad después de veintiocho años. Hay que ser hábil y responsable para no endeudarse y seguir prestando servicios en plena inflación, tratando de mejorar siempre la calidad de vida de los vecinos», subrayó.
«El Municipio fue entregado en mejores condiciones en el que lo recibió, con un traspaso transparente de la información. No entregamos un Municipio en estado crítico porque pagó salarios y aguinaldos en tiempo y forma y arrojó sólo pequeños déficits, que aprobó todo lo presentado ante el Tribunal de Cuentas y que culminó con un pequeño superávit», concluyó.
Críticas al por mayor
Sin analizar puntualmente las erogaciones, el libertario Gustavo Moller aludió a «despilfarros» incurridos por las administraciones y volvió a la carga con su diatriba contra el Estado, el socialismo y el colectivismo (SIC).
«Hemos tenido vetado y vedado el acceso a la información. Gracias a la magia contable, se eliminaron los déficits crónicos de los entes y reparticiones. Quien administra el Estado no gana ni pierde: juega con el patrimonio de otros con fines electoralistas y de continuar en el poder. El Estado somete, es violencia y coacción», dedicó.
El oficialismo, en pie de guerra
El peronista Guillermo Barragán criticó en duros términos a la herencia del saliente gobierno, cuya salida calificó de «desordenada, deficitaria e ineficiente» en materia administrativa.
«Este bloque tiene para decir que sobre el final de la gestión vecinalista, la Municipalidad estaba desordenada, deficitaria e ineficiente. Tras las elecciones de octubre hubo una parálisis y se cortaron todos los gastos de gestión y se abonaban horas extras de forma descontrolada», sintetizó tras enumerar críticas en torno a los gastos pasados.













