El violento temporal que azotó a la región tuvo enormes consecuencias, con daños extendidos por todo el casco urbano.
Calles cortadas, árboles y postes caídos, además del corte de la energía eléctrica, se transformaron en moneda corriente a lo largo y ancho de la ciudad.
Personal de la Subsecretaría de Servicios Públicos se encontraba desde tempranas horas despejando las arterias.
Las plazas fueron otro de los epicentros del impacto con numerosas ramas por doquier.
En la céntrica Plaza San Martín voló el puesto de artesanos ubicado en Betolaza y Colón mientras que los enormes gajos cayeron sobre columnas de alumbrado y juegos en ésta, la Italia, la Francia y la del Árbol.
En tanto, en Deán Funes y Dorrego un añoso árbol impidió el paso por completo mientras que en Yrigoyen y Matheu el techo de una vivienda en construcción se voló por completo. Incluso, pedazos de zinguería se encontraron a unos veinte metros del lugar además del consiguiente riesgo de derrumbe que presentaba la estructura general.


























