La zona de San Mayol y Ochandio fueron las más beneficiadas por las precipitaciones del verano y la de Cascallares la menos, de acuerdo al análisis de la Cooperativa Agraria que indicó que la siembra de fina alcanza al 80%.
El ingeniero agrónomo Rubén Caro, expresó por Radio 3 que la sequía del año pasado, con rindes por debajo de la media, tuvo como correlato una siembra tardía de la soja.
«Tuvimos un verano con lluvias dispersas pero favorable: es el momento crítico de la soja y se pudo cosechar bien la de primera y segunda, que se hizo temprano, oscilamos entre los 700 y los 1800 kilos por hectárea de acuerdo a la zona. En el caso de la fina, se sembró en tiempo y forma: llevamos un 80% y este año lo iniciamos con más agua en el perfil. También se sembraron verdeos para hacienda y avena como cultivo de cobertura», validó.








