Una situación paradójica se vivió durante la mañana del miércoles en donde se vislumbró un cambio rotundo en la circulación y una profundización del relajamiento de la cuarentena.
Numerosos vehículos circularon por las calles mientras que las sucursales bancarias se mostraron notoriamente disminuidas en cantidad de gente.
A excepción del cajero automático del Banco Nación, que acarreó numerosos clientes que se extendieron hasta mediados de cuadra, el resto de las entidades mostró lo contrario.









