Natalia del Carmen Riquelme, la joven brutalmente golpeada por su ex pareja, fue denunciada penalmente por las autoridades del jardín de infantes donde concurre su hija. Las docentes alertaron que la niña era maltratada por su madre.
Por otro lado, psicólogos y trabajadores sociales elaboraron informes sobre el comportamiento de Riquelme y calificaron la relación con su hija como "riesgosa, negativa y agresiva".
Paralelamente, los mismos especialistas destacaron que Julián Eduardo Bilbao -ex pareja de Riquelme- tiene buena relación con su hija y afirman que "la figura paterna es el destinatario del amor idealizado de la niña y no hay indicadores de situaciones traumáticas sufridas respecto de él".
Y esos mismos profesionales indican que es necesario "la activa participación del padre en la vida de la menor" y recomiendan "el trabajo terapéutico para Riquelme a fin de reconstruir el vínculo con su hija y superar la conflictiva relación".
Una alta fuente judicial dialogó con LB24 y admitió que "en este drama familiar está claro que Bilbao es un violento con su ex pareja Riquelme. Eso lo vimos todos a través del video. Pero en la relación de ambos con su hija, la figura del padre es contenedora y amable. Y la de la madre es agresiva y con rasgos abusivos".
Se recuerda que, Natalia Riquelme había denunciado a Bilbao por abuso en perjuicio de su hija. La fiscal María Marta Corrado archivó la causa por no tener pruebas que sostuvieran la acusación.
Un perito que actuó en esa investigación escribió: "queda claro el amor incondicional de la menor para con su padre".
En tanto, una psicóloga de la Municipalidad expresó: "la producción de la menor responde a la etapa evolutiva que atraviesa siendo la figura paterna el destinatario del amor idealizado. No aparecen indicadores que den cuenta de situaciones traumáticas sufridas respecto de él. Aparece además la defensa hacia él por parte de la niña, en tanto hay descalificación materna marcada y manifiesta. La figura materna aparece identificada con componentes agresivos y negativos. Se infiere temor hacia la misma. El amor hacia su padre sustituye el amor primordial materno".
Denuncia e informes
El 11 de mayo pasado, las autoridades del jardín 922 denunciaron ante la Justicia que "la niña llegó con una marca en el rostro y que ella misma dijo que su madre la había golpeado".
Las docentes manifestaron en la presentación que "el día que la niña apareció con el golpe, la señora Riquelme fue entrevistada por una maestra y fue consultada al respecto. De manera molesta admitió que le había pegado con un anillo en la cara. La maestra le indicó que había otras maneras de decir las cosas".
Sobre los motivos del "enojo" de Riquelme para con su hija, indicó que "ella dijo que la nena no dice la verdad-por el presunto abuso de la menor por parte de su padre- y yo estoy cansada de andar con jueces y todos estos papeles".
Para la docente denunciante "la niña nunca se mostró retraída, molesta o con algunos de los síntomas característicos de abusos u otras aberraciones. Pero la señora Riquelme se encuentra muy obsesionada con este tema y hasta perseguida".
En este mismo punto, una psicóloga del Servicio Social escribió: "la denuncia por el supuesto abuso sexual del padre hacia la hija es una fantasía propia de Riquelme recreada con componentes de sus propios deseos incestuosos infantiles inconscientes. La niña sufre el acoso materno. Es coaccionada para que hable y se le quiere imponer un discurso. Esto demuestra una vinculación madre-hija de tipo abusiva".
Más adelante, un párrafo del informe analiza la conducta de Riquelme y su denuncia por abuso. "Hay una insistencia en que se pruebe el abuso que ella considera como real. Y la conducta de hacerle decir a su hija lo que ella quiere mediante coacción es una conducta abusiva. Esas actitudes podrían tener relación con el abuso sexual vivenciado en la infancia materna, reactualizado y proyectado en la hija".
Por último, se sugiere "el urgente trabajo terapéutico tanto para la madre como para la hija y la participación activa de parte del progenitor en la vida de la niña".
"Bilbao tiene que ser condenado por los golpes contra Riquelme. Pero a su vez, la mujer debe comenzar un tratamiento para superar su desestabilidad emocional y psíquica. Hoy la víctima de mayor vulnerabilidad es la menor y eso se perdió de vista en estas circunstancias", analizó ante LB24 un magistrado.
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