INDEFENSION VIRTUAL

26.03.2018 - Editorial

El escándalo por la utilización de datos personales de Facebook reedita la discusión sobre si todavía somos dueños de nuestra intimidad o el uso de la Internet en sitios donde se necesita que volquemos nuestra información nos transformó en un objeto más, usado a discreción por otros en un mundo virtual que integramos pero en el que no controlamos nuestras decisiones.
Lo de Facebook estalla porque un denunciante interno, -un ex empleado-, reveló a la prensa británica que la consultora “Cambridge Analytica”, aprovechando las laxas medidas de seguridad de esta red social desvió 50 millones de datos de usuarios de Facebook para su uso con fines electorales.
El denunciante dio a conocer que lograron recolectar millones de perfiles de usuarios para construir modelos que permitieran influir masivamente en decisiones personales. Esa empresa de análisis de datos fue contratada en la campaña que llevó a la presidencia de Estados Unidos a Donald Trump, la que ya estaba sospechada de obtener votos decisivos a través de hackers rusos.
Facebook se defiende remarcando que lo de “Cambridge Analytica” no se trata de una filtración interna sino de un uso fraudulento de los datos por parte de la consultora. Habrá que ver como termina el litigio judicial entre esos dos, pero lo que expone esto es que no solo hemos perdido nuestra intimidad sino que además podemos ser manejados a través de una herramienta tecnológica de uso común. Padecemos indefensión virtual en un ciberespacio que utilizamos, pero que, en una gran mayoría de casos, apenas entendemos.
Esto pone en tela de juicio la legitimidad del comicio donde se eligió nada menos que al presidente del país mas poderoso, influyente y potencialmente destructivo del mundo. Pero a cada uno de nosotros nos pone inseguros el saber la extrema vulnerabilidad que nos ciñe, aún en la supuesta seguridad domiciliaria.
Es frecuente que escritores se anticipen al futuro; Julio Verne fue el más prolífico en lo que atañe a las invenciones mecánicas que vendrían, pero en lo que respecta a lo actual, -la época de la inteligencia artificial-, es Orwell, con su novela 1.984, quien más se acerca a nuestra realidad. El libro fue publicado en 1.949 y describe a una vida londinense donde la gente padece una vigilancia masiva y se manipula la información para manejar a la población. Remitiéndonos a las pruebas, a la humanidad de hoy se la podría definir como una “sociedad orwilliana”.
El cine también ha dado muestras de ser anticipatorio. En 1.983, una película llamada “Juegos de Guerra” muestra a un estudiante brillante en el manejo de la computación quien logra ingresar al sistema para lanzar misiles nucleares, e iniciar así la Tercera Guerra Mundial. Hoy, en los tiempos de la “ciberguerra fría”, especialistas creen que un escenario así es muy probable que ocurra; y si eso sucede, será lo último que pase.
La “web” mundial, y en ella las redes sociales como la del escándalo, son como todo lo inventado por el ser humano para su uso: tienen un lado positivo y uno negativo. No es en la computadora ni en la Internet donde reside el mal. La maldad surge del usuario humano que utiliza esos dispositivos con dañinos fines. Es la historia de la humanidad: el bien y el mal en eterna pugna coexistiendo dentro nuestro.

Marcelo Mouhapé Furné.