EN LA NUBE ROSADA

03.11.2019 - Editorial

Hay un nuevo presidente: Alberto Fernández, la inteligente carta que Cristina jugó para evitar que Macri la volviera a utilizar como contrapunto de campaña. Ante todo lo que representa la próxima titular del Senado nacional, la pregunta obvia es: habrá doble comando en el manejo del país ?
El presidente Macri perdió la elección el 27 de octubre. El contacto con la realidad lo había perdido hacía rato. El resultado del comicio es lógico. No se puede pretender lograr una reelección presidencial cuando el efecto de la política económica aplicada es un aumento enorme de la pobreza, del desempleo y de la pérdida de la calidad de vida de la población.
Hacer leña del árbol caído es fácil. Pero quien es lector de esta columna editorial recordará que muchos de los errores gubernamentales "macrista" los fuimos comentando desde que empezó su gestión.
A partir del triunfo en 2017 el gobierno no solo empezó a cometer pifias groseras, sino que empezó a aislarse y a negar la realidad. Macri optó por encerrarse en la Casa Rosada, un ámbito que el entorno presidencial buscó despegar del piso hasta transformarlo en la nube rosada donde el presidente permaneció ajeno a las perniciosas consecuencias que sus decisiones tenían en la gran mayoría de la población. Para acentuar ese aislamiento, la "mesa chica" eliminó la parte que, en el marco de la negociación parlamentaria, acercaba a Macri a lo que ocurría: esa función la cumplía Emilio Monzó. También se optó por desoír los alertas económico-sociales que lanzaban desde el radicalismo.
El negar la realidad le terminó jugando en contra al gobierno nacional; lo confió demasiado. El primer gran error "macrista" fue no intentar eliminar la interna PASO, evitando así un comicio que lo dejó sin gobernabilidad. Y tenía el argumento ideal para hacerlo a comienzos de 2019: evitar gastar $ 5 mil millones en un año donde se aplicó el ajuste pactado con el Fondo Monetario. El segundo gran yerro fue poner a Pichetto como candidato a la vicepresidencia. El ex defensor parlamentario durante los doce años del "kirchnerismo" es bueno para la rosca política y hubiera sido ideal como Ministro del Interior para negociar con los gobernadores, pero el candidato a vicepresidente de Macri debió haber sido radical.
Mauricio Macri tuvo todo el poder. Nadie manejó al mismo tiempo los gobiernos Nacional, Provincial y de la Capital Federal. Dispuso de un blindaje y de una avanzada judicial; y tuvo a los medios de comunicación mas influyentes a su favor. Y hasta fue su aliado el siempre desconfiado FMI, al darle, -a sola firma-, el mayor monto de dinero otorgado a un país.
Pero si bien la elección del 27 de octubre determinó que perdiera su posibilidad reeleccionista, convirtió a Macri en el líder de la oposición. El nuevo gobierno no debe ni puede menospreciar el peso que tienen los más de 40 puntos que su derrotado logró, sobre todo teniendo en cuenta la necesidad de negociar con los opositores las leyes, una búsqueda de consenso obligada por la constitución de las cámaras. En este marco, cabe preguntarse que hará el radicalismo que acompañó al PRO ? Aunque sea solo para la foto, una cosa es aceptar ser ninguneado formando parte de un gobierno, pero distinto sería seguir cumpliendo ese rol de partenaire mudo en la oposición. En cuanto al radicalismo que se quedó afuera de la alianza con Macri, sería saludable que buscarán ganar la conducción del partido y reflotarán a la histórica UCR de candidatos ejecutivos propios; desde donde estén, seguro que lo exigen dirigentes como Hipólito Yrigoyen, Balbín y Raúl Alfonsín.
Además de los errores propios, electoralmente a Macri le falló lo que venía siendo su mejor carta: María Eugenia Vidal. Y la cosa entre ambos parece que termina mal. Desde el gobierno se acusó a la gobernadora de jugarle en contra a Macri en la elección. La pregunta ante esto es: se viene el "vidalismo" en la política Argentina, con Vidal yéndose del "macrismo" y haciendo su propio partido ? Si lo hace, sería una candidata presidencial interesante para 2023; sobre todo si convence a Carrió de volver a la política y postularse como jefa del gobierno porteño.
Cuantitativamente el gran ganador del año electoral 2019 es Axel Kicillof; quien desde la gobernación bonaerense definirá quienes serán los candidatos distritales. Este no es un dato menor para el peronismo tresarroyense. La jugada de ajedrez que Pablo Garate hizo este año para posicionarse como el postulante a la Intendencia en 2023 quedaría en suspenso, porque, seguramente, el súper poderoso Axel querrá tener su propio aspirante a gobernar Tres Arroyos. La cercanía del Cuto Moreno con el electo gobernador ya debería preocupar sobremanera a los referentes no "cristinistas".
Cómo lo anticipamos hace meses, el espíritu de "Woodstock 69" (Paz y Amor) en el PJ local duró hasta que se supo el resultado de la elección. Ya hubo acusaciones de que "algunos compañeros no entregaron todo". En rigor de verdad, para la elección de octubre se esperaba más del peronismo tresarroyense. Un 27 % para una propuesta de unidad y teniendo el arrastre de haber ganado en la Nación y muy bien en la Provincia es exiguo. Mercedes Moreno fue una buena candidata; de hecho en este espacio la mencionamos como quien merecía ser la postulante a Intendente cuando ni siquiera se la mencionaba para eso. Pero no hay que olvidar que enfrente estuvo el "invencible" Carlos Sánchez, quien ganó todas las elecciones en las que estuvo como cabeza de lista: dos internas y cinco generales.
En Juntos por el Cambio de Tres Arroyos, debe haber una autocrítica. No creo que echarle la culpa a la gestión nacional sea lo correcto al evaluar el resultado obtenido. Si sacaron 15 puntos menos que Macri, los errores son mucho más propios que del presidente. Si debo destacar la excelente negociación que hizo el PRO local; sabiendo que no ganaban ofrecerle al radicalismo la postulación a Intendente y quedarse con la de los Concejales que podrían entrar fue una jugada muy hábil.
El Pueblo Argentino decidió. Viendo lo que pasa en muchos países, -sobre todo en el cercano Chile-, nos merecemos felicitarnos por el respeto a las formas institucionales: se utilizó el voto para cambiar al gobierno; o, como en el caso de Tres Arroyos, ratificarlo.

Marcelo Mouhapé Furné.