CLIMA RARO

28.08.2017 - Editorial

En Argentina la tolerancia no pasa por su mejor época desde que la Democracia se restauró en nuestro país a fines de 1.983. La violencia es cosa general y diaria; se puede ver en la calle permanentemente. Los delitos crecientes y el agregado de la droga han generado nuevas y muchas más situaciones de violencia extrema. En un año electoral, la intolerancia en lo político suma otra forma de violencia. La grieta ideológica lleva a encontronazos fuertes y provoca autocensuras, ya que hoy muchos se guardan a quien van a votar por temor a terminar en discusiones que nunca se sabe cómo pueden finalizar. En este marco de violencia manifiesta o velada que nos envuelve como sociedad a cada momento, se han agregado situaciones anómalas que ahondan la preocupación. El primero de agosto pasado desapareció Santiago Maldonado, cuando participaba de una protesta de indios mapuches en la localidad de Cushamén, en Chubut. Desde un primer momento se afirmó que la última vez que se lo vio a Maldonado fue cuando se lo llevaba la Gendarmería. La Ministro de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich lo negó de plano, pero las pruebas llevaron a la Justicia a recaratular el hecho como “una desaparición forzosa de persona”. Si estamos ante el hecho de una persona desaparecida por una fuerza de seguridad, en derechos humanos y desempeño institucional habremos retrocedido 35 años. De cómo se resuelve el caso veremos si regresamos a la actualidad o en eso también volvimos a ese pasado siniestro. Ultimamente hubo varios hechos raros. Explotó un sobre bomba en la empresa a cargo del escrutinio de las PASO; incendiaron autos frente al Ministerio de Seguridad bonaerense y frente a los tribunales de Lomas de Zamora dejaron un paquete sospechoso que debieron detonar. A esto se suma la desaparición por cuatro días de un asesor policial del Ministro Ritondo, a cargo de la seguridad en la provincia de Buenos Aires. El efectivo dice que no se acuerda de nada de lo que le pasó en ese lapso en el que nadie lo ubicó. Quizás eso forme parte del mensaje que su desaparición conlleva a sus superiores. En la provincia de Buenos Aires todos estos hechos se dieron en la misma semana en que la gobernadora Vidal pasó a retiro a 50 altos jefes policiales y se dio a conocer un relevamiento hecho por la provincia que afirma un dato preocupante: que el 30 % de la policía bonaerense está vinculada con el delito. Son varios hechos que contribuyen a generar un mal clima al complicado devenir diario. Esperemos que no se agrave esto; pero para frenar estas acciones es indispensable que la Justicia actúe investigando, juzgando y sancionando.

Marcelo N. Mouhapé Furnè