AUSTERIDAD POLITICA

04.06.2018 - Editorial

Cada tanto, a los Argentinos nuestra clase política nos impone el ajuste para bajar el déficit operativo estatal. La postura de cada gobierno ante esto es la misma: “sacar la culpa a extramuros”; como si en el hecho de que los números no cierren el responsable sea el Pueblo y no el administrador de turno.
“Hay que pasar el invierno”; Plan Austral; “Estamos en economía de guerra”; hiperinflación; devaluación; privatizaciones; convertibilidad; Administradoras de Fondos de Jubilaciones Privadas; Pacto de Olivos; “Blindaje por 30 mil millones de dólares”; “Para los senadores tengo la Banelco”; ley de Déficit Cero; corralito; megancanje; presuntas coimas en el Senado; ajustes cíclicos; “Los que pusieron dólares recibirán dólares”; chau Fondo Monetario; subsidios masivos; reestatizaciones; populismo desmadrado; derroche en obras públicas cartelizadas; cepo al dólar; legiones de enriquecidos injustificablemente; dólar futuro; neoliberalismo insensible; tarifazos seriales; liberación de exportaciones; sueldos atrasados en relación al costo de vida real: subas mensuales del combustible por la desregulación de su mercado; inflación y pobreza estructural; créditos UVA que rememoran a la 1.050; diputados que canjean pasajes para cobrar $ 30 mil más de sueldo; Lebacs; Botes; hola Fondo Monetario, étc, étc, étc.
Lo antedicho, -que es solo una parte de lo sucedido-, no detalla hecho económicos y políticos del antiguo Egipto en sus tres mil años de vida. Todo eso pasó y pasa en Argentina en menos de 35 años !!! Lo que en política institucional ocurre en nuestro país es irracional; y no solo por el impacto popular de la cantidad de hechos en tan poco tiempo, sino porque muchos de ellos se repiten cada tanto.
La lógica indica que “no hay que gastar más de lo que entra”. Pero en Argentina el primero que no aplica eso es el estado, a lo que hay que agregar lo que se queda pegado en algunos o en muchos. Mientras aguardamos que la Justicia encarcele a los que probó que en la gestión pública robaron, -y sería ideal que el estado recupere lo que le sustrajeron-, hay que obligar a los que gobiernan a que el ajuste empiece por ellos. Sigue habiendo mucho despilfarro. No se le puede pedir a la gente ajustarse más cuando se supo que un chofer del Banco Central gana $ 157 mil por mes.
Macri tiene que dar el ejemplo: achicar su gabinete, qué por la modalidad de tener varios responsables de áreas económicas, es el más amplio de todos los que hubo en Democracia. Y también debe depurar su entorno ministerial. El mismo día que Dujovne y Frigerio anunciaron recortes en la administración pública, se conoció que el cuestionado ministro Triaca llevó una comitiva de 181 personas a Suiza para la conferencia de la OIT.
Pero además de eliminar cargos y asesores que están demás, e incluso dar el gesto de bajarse el sueldo, -si es que aparece-, la dirigencia tiene que trabajar para que la política institucional sea eficaz y austera. En las instituciones políticas hay mucho más gasto improductivo que lo que representa el costo necesario para hacerlas funcionar. Comparemos: Alemania tiene 82 millones de habitantes y 150 mil políticos, lo que da un representante político por cada 547 ciudadanos. En Argentina, con una población de 44 millones hay 700 mil políticos, uno por cada 63 habitantes.
Es hora de repensar el sistema representativo, ya que en Argentina es tan desproporcionado como ineficiente. Los gabinetes ejecutivos deberían priorizar la concentración de responsabilidades para evitar crear sub áreas innecesarias. La bicameralidad en las provincias no tiene sentido funcional que exista, y la cantidad de concejales debe estar relacionada a la densidad poblacional a representar.
También hay que cambiar lo electoral. La primaria PASO debe eliminarse porque es un gasto enorme para el bajo porcentual de situaciones que define. Para revalorizar la vida y la identidad de cada partido político deberían volver las internas partidarias. Y que sea el partido que define sus candidatos quien pague el costo económico de la interna, no el pueblo en su conjunto a través del estado. Y habría que hacer dos cosas: primero sincronizar los calendarios electorales, que los comicios generales, -en todos los niveles-, se hagan el mismo día. Y segundo aplicar el sistema de voto electrónico, que es mucho más económico, también ecológico por la disminución enorme en el papel a utilizar, menos permeable a fraudes y muchísimo más rápido para el conteo.
“Los políticos deben estar para servir a la gente, no para servirse de ella.” Primero demuestren que son capaces de eso, y después pidan la colaboración de la población, que ya bastante aportó.

Marcelo N. Mouhapé Furné.